Desperté rodeado de neblina de confusión, como sucedía cada vez que me embriagaba y caía inconsciente en otro lugar que no fuera mi cama propia. esta vez estaba en el salón de mi casa, y al abrir los ojos descubrí un cadáver femenino. a mis veintisiete años, ya era un ex alcohólico, divorciado, y solo podía ver a mi hija de cuatro años con la frecuencia que me gustaría. no podía recordar absolutamente nada de las últimas horas. a mi lado había una botella de vodka vacía, una pistola y el cadáver de una chica joven y hermosa que no reconocía. en mi cabeza resonaba sin cesar la misma pregunta: "¿soy yo el asesino o alguien planeó un montaje perfecto?". todo parecía indicar que me habían tendido una trampa. yo soy un hombre sencillo, y no podía imaginarme quién podría querer hacerme responsable de un asesinato. la respuesta solo se encontraría si examinaba mi propia mente, y iría aflorando en una serie de sueños recurrentes donde la misteriosa chica me seguía por el bosque, repitiendo la frase perturbadora: "has olvidado algo".
