Confieso que no ha sido fácil aproximarme a sor juana, a su vida, a su tiempo y a su deseo de saber. me pareció un atrevimiento intentar darle vida y rozar lo inalcanzable. me acerqué temerosa al cementerio de las luminarias mexicanas y quería meterme detrás de los ojos de juana inés, en su piel, en sus oídos y escuchar su respiración.
